domingo, 29 de mayo de 2011

Los Tiempos estan cambiando

Mi fanatismo por Watchmen me ha llevado a profundizar en el magnifico sountrack que tiene la pelicula. Uno de los tema, que abre esta brillante adaptacion, es el del inmortal Bob Dylan, llamado " The times they're a-changin". Un tema precioso, folk, que da cuenta de los enormes cambios de la sociedad norteamericana durante la segunda mitad del siglo XX, en especial durante la decada del 50 y 60, cuando al parecer todo iba a cambiar para mejor. Si bien en el universo Watchmen no se cumplió lo proyectado...la cancion deja interesantes reflexiones. Los cambios son positivos, nuestra naturaleza es anti estatica. Una sociedad estatica muere irremediablemente, y un individuo no es la excepcion. La idea del cambio, de la inestabilidad, del enfrentarse cara a cara con lo incierto y lo desconocido no debe generar temor, sino al contrario. Una sana alegria, de que estamos quemando etapas, que el aferrarse a elementos que consideremos " seguros" o " estables" en realidad no existen. Solo existe el ahora, y el momento mismo, por lo que se debe aprovechar lo mas posible el lugar y tiempo exacto. Existen personas que, de tanto pensar en el futuro, se olvidan del presente en que viven y llevan derroteros respetables pero en mi opinion ridiculos, que a la larga los haran pensar, cuando esten demasiado absorbidos como para dar marcha atras, en por qué no hicieron las cosas un poco distintas, porque no dieron mas opciones al momento, que motivaciones hicieron que perdieran momentos precisos y preciosos de la vida.

Por tanto, a vivir la vida señores, a disfrutarla. A amar, a odiar, a desear cosas, a tomarlas, a dejar otras. Este mundo y esta vida es para vivirla, y eso es lo que debemos hacer.

Y recordemos, " la felicidad no siempre se asocia con exito". El unico y verdadero exito de esta vida es, sencillamente, ser feliz.

sábado, 28 de mayo de 2011

Usur...



No te puedo sacar de mi cabeza usurpadora. Ni de mi boca, ni de mi cara. Qué haces que me robas y te tengo en mi cabeza.
Una bala me traspasa, sale tu sangre, tu aroma. En mi funeral me usurpas la tranquilidad de  la muerte: la flor tenía tu nombre, la lápida el año de nuestro  último encuentro y, peor aún, el féretro a tus lindos parientes. 

El cielo era tuyo, el infierno tuyo.

Qué haces que no dejas vivir en paz a los muertos.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿Pienso en ti?


Pienso en ti.

Antes de cerrar los ojos para dormir, pienso en ti.

Pero antes  he salido  a trabajar como todos los días, he leído el periódico, tomado el metrotren, visitado mi escritorio, y ya en él, acercó tu foto hacia mis ojos, la beso, me digo: antes de dormir pensare en ti. Tecleo. Muchas veces moviendo mis dedos tal como mi abuelita cuando teje bufandas. Confundo el Hay,  el Ahí y el Ay. Me recriminan, bueno, pienso, siempre son las aes con las íes las que me hacen trampa. Esas voces se pierden como el grito de gol de Martín Palermo en la Bombonera durante el clásico con River Plate.

A las diez de la mañana Amalia me invita unos cuantos cigarros, me los fumo, ella igual. El humo viaja más rápido que las nubes, pero no gira ni se parece a nada, o tal vez si se parece a algo: una migración de enfermeras vistas desde un onceavo piso. El cielo se ve cansado, mis ojos se duermen con la pantalla blanca que imita  la blancura de un ángel ¿has visto un ángel?  Antes de dormir me visita uno, antes de que, quizás, piense en ti.

Luego el camino a casa, el retorno, la puerta dura, porfiada, el teléfono, el televisor, todos esos aparatos apagados me siguen, como reclamando mi ausencia. La ducha bella, helada, me digo: pronto se vendrá el pensamiento hacia ti como el vaso y la comida que se objetivizan pidiendo que les beba y embulla y seré un poco feliz. Alguien diría: Guatita llena, corazón contento, más aún, eso si, mientras pienso en ti. Camino, las pantuflas roídas y descascaradas, rasgadas, un poco de algodón cuelga de la punta café. Me lanzo hacia arriba; creo que veo a la luna mayor que a la cordillera que esta entre negra y resplandeciente, o, quizás me lanzo hacia abajo, porque los ojos se me doblan flácidos hacia lo oscuro. Creo que me duermo- se acerca mi cama, desordenada como casi siempre- pensando que mañana si pensare en ti.

Y cuando lo haga, te imaginare en un jardín, sentada en una banca, tus brazos y piernas cruzados, y, en cierto modo, por fin preparada para el adiós definitivo, para el fin. Entonces, esa noche cerrare mis ojos en paz y no reconoceré ningún recuerdo mientras sueño. Otro dirá “pienso…”, en un tono que jamás escuchare. Habrá un reconfortante silencio.

lunes, 9 de mayo de 2011

Algunos recuerdos

Estas citas se  encuentran escritas entre enamoramientos de adolescencia, cafés, cigarros - los primeros - la calle Carmen, el abandonado cine de la calle Santa Lucía, el bar llamado el <<barquito>>, donde los viejos borrachos hablaban sobre ángeles y la lucha eterna entre el bien y el mal. Mientras al fondo, una mujer joven bailaba como poseída por el demonio. Quizás por eso los viejos hablaban de la lucha que les inspiraba verla  seducir a un hombre con su contorneo, su forma de ceñirse voluptuosa en esos pantalones verdes apretados, demasiado  apretados diría  yo, o  mejor dicho, alegremente apretados. A lo mejor era al revés: él la seducía a ella. Confieso mi mirada parcial, que fue sólo hacia ella. Esa imagen la tengo grabada con puntitos de colores que  se enfilan como hormigas en mis ojos hasta hoy. ¿Por qué será que  a veces recordamos sólo algunas cosas, las más extravagantes, como una pieza de un rompecabezas perdido?

Están escritas, además, entre los días  que nos ausentábamos de la Universidad, días en que me dedicaba  a escribir en un pequeño cuaderno cualquier idea o  frases que me llamara la atención. Hoy no se por qué. Aunque me  atrevo a insinuar, que queríamos aspirar ha ser Rimbaud, Baudelaire, y,  ¿Por qué no? también profetas, apenas habiéndolos leído... maravillados del: << Una noche, me senté a la belleza en la rodillas. Y la hallé amarga. Y la insulté>>, que después de siete años supe que se llamaba la estética de lo feo o de lo horrible.

Pero lo mejor de esos días fue conocer, al final, al personaje que nos salva. Un día el bar  queda vacío de sentido y, de repente, de improviso,  notas en una nube blanquísima, un estrato tal vez, al caballero de la triste figura, y por fin, te haces preguntas parecidas a las que hacia Sancho y vuelves a tener esperanza. La esperanza de un caballero andante.
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"Lo que te faltó para enamorarte verdaderamente de una mujer fue lo mismo que te faltó para enamorarte de una actividad o algún vicio, por último. Te faltó abandono, fe. ese entusiasmo generoso, esa facultad de admiración emocionada que concede a la otra persona importancia de ser única, necesaria" (Coronación)

"Me has robado el corazón con una sola mirada de tus ojos" (Cantar de los cantares)

"Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se la puede retener con un poema" (Roberto Bolaño)

"Benditos seáis, sueños de la infancia, me ocultabais la miseria de la vida. Vosotros habéis engendrado los gérmenes del bien que hay en mi alma, me dabaís los bienes que nunca conquistaré" (Holderlin)

"Porque en rigor la razón vive de fórmulas; pero la vida, que es informulable, la vida, que vive y quiere siempre vivir, no acepta fórmulas. Su única formula es: o todo o nada. El sentimiento no transige términos medios" (Unamuno)

viernes, 6 de mayo de 2011

Otra vez

Pasa el tiempo.
Paso YO.
Detrás de una puerta.
Detrás de tus ojos.
Soy envidioso de las fantasías;
incluso de las que mueren.
¿Por qué no te arriesgas?
¿Quieres hablar de tú muerte en mis brazos?
¿Quieres arrodillarte gimiendo como un caballo cruzando la meta?
¿Huele a sexo? ¿Podrías adivinar las horas, los días, las semanas en que sobraban las palabras?
¿Morirías junto a mí? ¿Me olvidarías?
¿Podemos hablar de esto mañana?

¿Cuántas veces tendré que darte la vuelta, dirigirte como un jinete con sobre peso o un escritor emborrachado?

Pasas Tú… pasas alegre… me alegró por ti.
¿Quién nos presentó?
¿De verdad existes?
¿O sólo eres como una melodía que pienso y escucho cuando deseo algo más que tu cuerpo en todas las direcciones que dan tres golpes?
Uno arriba.
Otro abajo.
El ultimo cuando explotamos juntos al final.
Después de todo ¿Podemos hablar?
Me dices que sí.
No puedo decir NADA.

JMP

lunes, 2 de mayo de 2011

LOS DETECTIVES SALVAJES ( REEDICION)

No se francamente para que deseamos tanto ciertas cosas. Sean estos bienes, mujeres, metas, etc., cuando los alcanzamos pierden el encanto y la ciega ambicion que nos impulsaron a cometer actos que, vistos con distancia y cierta insatisfactoria madurez, hacen que nos sintamonos incomodos y ajenos con nosotros mismos. Pienso que a veces asi se deben sentir los llamados " socialistas renovados" que, despues de decadas de revoluciones frustradas y quiebres personales e ideológicos, finalmente se ven reconciliados bajo la mirada calida y protectora de un sistema que los tiene ubicados en la cuspide, de la cual, salvo que bajen Jesucristo con los 12 apostoles, no caerán hasta que esten felices durmiendo en sus tumbas.

En fin, la situación es que, después de años buscando un reconocimiento y una respetabilidad que pensé que necesitaba desesperadamente, me encontré en el pináculo de la desilusión, no deseando ni intentando generar mecanismos que permitan alcanzarla. Es una niebla extraña; carece de contornos, pero tampoco es totalmente impermeable. El mundo lentamente se aleja de mis prioridades, observo a los seres humanos y me parecen estúpidos, llenos de vanas preocupaciones, con una vanidad y egocentrismo digno de una comedia de equivocaciones, viviendo unas vidas que probablemente jamas pronosticaron y que se resignan de mala manera a vivir debildo a multiples factores que no controlan y que renunciaron a controlar.

Mi amigo Arturo me dijo en una ocasión, a la luz de un café cargado en una fría mañana de Abril, donde, viendo la inmensa soledad que nos rodeaba en un lugar donde ya no deberíamos frecuentar, que escuchó decir a alguien que " la felicidad no es sinonimo de exito". ¿ Quien sabe? A lo mejor esa frase que parece tan pre fabricada esconde un secreto y una ironía aun mas profundas que la vida misma. No se si Arturo es feliz, no se si yo mismo lo soy ahora, pero en el fondo, a pesar de que a ratos nos parece que somos un par de fracasados sin ningun destino, frases simples y cotidianas nos devuelven el animo de enfrentar las cosas, de intentar una vez mas ser felices, no ser " alguien en la vida", eso no existe, uno no nace para ser alguien en la vida, uno nace para vivir la vida y ser feliz, mas que ser exitoso.....los exitosos viven mejor, pero viven menos....

Cigarro

Pucha que me gusta el olor y sabor a cigarro, y tal como dice el tango, parece que fumar es un placer. Sí, aunque cueste creerlo, el sabor a cigarro también. Sobre todo ahí cuando ambos se conjugan,  se vuelve  un momento doblemente adictivo. Según Javier, lo que ocurre cuando el fumador desea encender un “puchito” y pegar la primera bocanada es una sinapsis sico-biológica que, en la medida que sea reemplazada por un estímulo igual o superior, me permitiría abandonar el vicio. La verdad es que le creí y le quise creer. Comencé a pensar qué cosas eran más placenteras. Por cierto, hay muchas: hacer puzles, sodokus, identificar el canto de los pájaros durante una tarde en alguna plaza, cambiar las letras de las palabras ¿Sabías que, por ejemplo, Roma al revés es amor? O ¿Qué Ana al revés es igual, es decir, Ana, tal como lo escuche en la película los amantes del circulo polar? O ¿Qué Chile es Lechi, tal como gritaba Ron Damón en la vecindad, en uno de sus innumerables oficios que realizó, esta vez claro está, de lechero?
En fin.  A pesar de aquello, hay algo  que no puedo superar, sin nombrar la angustia, que ya de por sí es difícil, y es un beso con sabor a cigarro. Con su olor, aroma, y en una palabra que se suele usar a veces en los momentos cultos, propios de las tesis y de Baquedano para arriba: fragancia. Un beso impregnado del olor a humo, tal si fuera una caballería que  me arremete con fuerza o un gigante plomizo mezclado con la lengua juguetona, artista en la confección de anillos, barcos y corazones flechados que desaparecen  detrás de la humareda, me produce una sensación de alivio. Debe ser que hay algo que me recuerdan el cigarro que te fumas y el beso que me das. Se han vuelto las dos caras de una misma moneda. No me atrevo a decir qué es, pero se parece mucho a un recuerdo de mi niñez. Cuando yo era niño cerraba los ojos bien fuerte, para que, cuando los abriera, y concentrando todo el infantil poder de mi mente, estuviera frente a mi lo que más deseara en ese momento. Hoy encendí  un cigarro, cerré y apreté bien fuerte los ojos, esperando que estuvieras tú ahí, con ese doble placer.

JMP