jueves, 1 de septiembre de 2011

Pepitas de tomate.

Una  viejita sentada al sol, mirando nubes tan blancas como su pelo, masticaba y masticaba un pequeño tomate rojo, ella tan mañosa como vieja, le sacaba cuidadosamente las semillas, de una en una las juntaba al borde de su plato. Tras saborear el último pedacito del fruto, hace un esfuerzo, a su edad un gran esfuerzo, se coloca de pie, camina lentamente por el corredor de su casa, y haciendo gala de un resto de fuerza, agita el platillo al viento ¡las pepitas volaban! Algunas cayeron sobre el pasto, otras en paragüero, las que tuvieron suerte, con tierra fértil dieron.
Dos semanas de ese acto minúsculo en un mundo complejo, pero tan grandioso en el mundo de un abuelo, por ello, no es de extrañar que sorprendiera a la nieta, ver a tan concentrada abuela mirando a dos pequeñas matitas de tomate ¿qué miras abuela? Mis dos retoñitos de tomate ¿Qué tienen de especial? ¡Solo son matas de tomate! Mijita ¡Son únicas! de muchas que he lanzado, solo dos han crecido.
Así pues, la vida no es ni justa ni sencilla, una semilla tuvo suerte,  cayó en un lugar húmedo y soleado, la otra solo nació con la suerte de nacer, pues ni agua caía más que la natural de la nubes y luz no veía, más que el pálido lucero de las tardes.  Así como la primera solo crecía orgullosa hacia arriba, la otra se arrastraba por dar con la luz negada, por la suerte, por el destino, o simplemente por vieja malcriada.
Así cual serpiente crecía y crecía, mal trecha y hasta fea, pero crecía, su compañera parecía reírse, cuando le veía perseguir la luz sin dar con ella todavía.  Jamás la afortunada bendecida, se habría esperado lo que se le venía, pues ella del mudo, solo el verano conocía y al caer el invierno tarde aprendió, que el mundo no solo luz, tiene en la vida.
En cambio la otra semilla, no se puso más bonita, ni mucho menos más grande, solo aguantó, resistió el invierno, para ver otro verano, y un día, de tanto retorcerse buscando la luz, la encontró.

José Mesina.

lunes, 29 de agosto de 2011

Sí hoy tengo que recordar algún poema

Sí hoy tengo que recordar algún poema, recordaría éste de Gonzalo Rojas:

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

No diré nada para no ahondar en el cliche. 
Sólo que entre hospitales a uno le da por recordar versos aprendidos a la rápida, sin mayor reflexión, propios de antologías escolares, que dicho sea de paso me gustan, como si en la mente se jugara una pichanga, un partido de fútbol de barrio y la tierra, el polvo y, como ayer llovió también, el barro que se levantan fueran esas palabras que van de un lado a otro de la cancha. Frente a muchos hombres  y mujeres esperando radio terapia me preguntó si acaso este sufrimiento corporal no será también el sufrimiento del único cuerpo que existe, pero no ya en estrellas de hermosuras ni en partículas fugaces, sino en quince hombres y diez mujeres, de quienes, sólo aquellos que nos sentimos inclinados a amarlos, los recordaremos al final  en su finitud, hoy muy visible, en un dolor que, a veces, parece ajeno y cercano, un dolor nebuloso, que hermana y aleja.  Recordar no es gran cosa. Tampoco extrañar. Las ansías que sentimos no es algo de nombre inmemorial. Yo pienso que el amor se da junto con la enfermedad y  todos nos morimos en esa guerra, pues tiene razón el Poeta (todos los poetas la tienen), y es una guerra por la totalidad, por lo absoluto, por tan sólo un día no sentir el riesgo de la vida y de sus opciones y, por supuesto, el de su natural fin. Son las ganas de que la felicidad de la cura habite en veinticinco, algo así que la felicidad sea múltiplo de cinco. Que seamos como los gatos, es decir, que tengamos más de una oportunidad de vivir.

martes, 23 de agosto de 2011

El Paro

Esa mañana era un poco extraña. Un ruido sordo, proveniente de ningún lugar, despertó a todo el país . Se sabía que esa mañana era de movilizaciones, de paros, de quejas, de pitos y silbidos, de no trabajar o de trabajar a medias, según el lugar que fuera. Sin embargo, nadie contaba con que el paro fuera total. Las olas del mar desaparecieron a partir de las 8 de la mañana, quedando el mar quieto, como una patina de cristal, en la cual solo el ir y venir de los escasos peces que habitan las costas nacionales interrumpían la tranquilidad de tumba que reinaba en el lugar.

El sol tambien se quedó quieto. Algunas olvidadas profecias señalaron que pasó cuando había que combatir a los enemigos de Dios, y no se movió hasta que fueron todos exterminados. Bueno, en este país pasó lo mismo. Nadie supo cuando terminar la protesta, porque el sol se mantuvo quieto y, como no hacía ni frio ni oscurecía, la marcha se prolongó y prolongó, sin que nadie pareciera extrañado de la situacion.

El gobierno aun no sabe que hacer. No es que tenga claro que es lo que hay que hacer, pero temen que el que las olas del mar vuelvan y que el sol se mueva sean parte del petitorio de las masas descontentas. Dicen que los lideres de la movilizacion estan evaluando si exigen o no la vuelta de la noche al territorio nacional

lunes, 22 de agosto de 2011

Presagios

Desde principios del siglo XVII, de manera apenas perceptible, se fueron descartando progresivamente elementos que durante miles de años fueron considerados valederos y dignos de confianza. Con el surgimiento en  Europa de las ideas ilustradas y, por ende, a todo el hemisferio occidental, el racionalismo reemplazó las corazonadas, la intuición, el instinto o como lo quieran llamar, dando lugar a una realidad construida por y para la razón, ridiculizandose cualquier herejia ante este discurso hegemonico y totalitarizante. 

Sin embargo, la vida es extraña. No siempre se ajusta a lo que podemos esperar lógicamente. Nuestras decisiones, queramoslo o no, responde a iniciativas extrañas, que no nos atrevemos o no podemos identificar claramente. Quizá la misma vorágine de la vida nos impulsa a ignorar a nosotros mismos y lo que sentimos, y hacer lo que en realidad se espera de nosotros. Presiones afrontamos en todo ámbito de la vida y, muchas veces, actuamos según estas. 

No hay nada de que arrepentirse al tomar decisiones por motivos confusos o poco comprensibles para el resto. Lo importante es ser consecuentes con estas, poner el hombro y luchar por vivir conforme a las decisiones que tomamos......muchas veces, nuestro subconsciente nos dice cosas que nosotros mismos no queremos contar a nadie, y nos vamos convirtiendo en extraños incluso para el propio yo. El oraculo de Delfos ya lo decia hace miles de años " conocete a tí mismo".

El conocimiento de uno mismo tiene rutas inesperadas...y no ignoremos las señales que vienen de ningun lugar

domingo, 21 de agosto de 2011

Intento


El primer  vaso que cayó en manos mapuches data  de 1553. Nadie sabría contar muy  bien cómo y nadie  sabría decir  si fue antes o después que Valdivia pidiera clemencia  de  forma,  digámoslo, seamos sinceros, mentirosa. Nadie culpa a Lautaro, más bien  juzgamos el poco valor  que tuvo para mantenerse en la senda en la cual  vivió tanto años el ahora insigne, negro y olvidado conquistador. Pero no es Valdivia el tema. Es el primer  vaso que cae en manos de los mapuches, luego que los caballos, lanzas, piedras, arcabuces, espadas chocaron como  en una olla  que cuece sonidos, tal como mi abuelita decía, aquí se van a cocer  habas, durante una tarde de verano mientras me enseñaba a cocinar o eso creíamos ella y yo. Ese  día aprendimos otra  cosa más, así como una tarde o amanecer,  aprendió Aillapichon, un niño de  catorce años, por primera vez (no es que importen las primeras veces, creo que no importan para nada) un vaso. Aaaaah, eso es una falacia, dicen y  resuena un eco por ahí. Digo: bueno  esta bien protestar,  otro más bien me corrige diciendo: no señor,  expresa su derecho a  decir, hablar y ser escuchado, pero adelante compañero,  y el compañero (mío no era o quizás si, si hubiésemos tenido unas cervezas) dice gracias y  se vuelve  a dirigir a mi,  ¿A mi? Lo dudo. Siyo era  quien  estaba  contando la historia en el Seminario “Alumbrados, palurdos  y  las historias que serán historias” llevado  acabo no diré dónde, no porque no quiera recordar, sino para resguardar los cobros de derecho de autor y cualquier  semejanza con la realidad. ¿Por qué es una falacia? Decir aquello es presentar una mirada etnocentrista, que estima mal, irreal, pues  deja entrever el hecho de que los mapuches no tenían  vasos, dice levantado la voz en cada silaba, en cada vocal fuerte. Si es cierto, pero déjeme continuar y vera el misterio del primer  vaso de vidrio que tuvo en sus manos un  antiguo niño ¿Suena mejor? Jajajaja  aplausos generalizados o aplausos imaginados por mi para sentirme un poco mejor. 

Resulta que la duda entre todos los investigadores  yace en saber  cómo llego el vaso de vidrio intacto luego del fragor de una batalla. Algunos, los más osados señalan que  cayó en las manos de Aillapichon por que éste  se había negado a pelear, escondiéndose detrás del frondoso  bosque, otros dicen que  era un amuleto guardado y cuidado por el capellán o cura que  acompaño al gobernante, y por ello, se atreven a deslizar que era un cáliz y no un vaso. Yo me inclino más bien por la primera, pues no todos estamos hechos para las batallas, sean estas de la naturaleza que sean. Así sea como  fuere,  Aillapichon  tuvo un vaso que  escondió de los grandes caciques y espero que el juicio llegara  a su fin. Luego que el cuerpo fue  devorado y lanzado a los perros, Aillapichon siguió de cerca los restos de Valdivia. Al principio aparecieron ciertos  gorriones, loicas y  cuervos que  desgarraron la carne, lanzado los pedazos al aire con su pico, tragando dificultosamente o jugando como si tuvieran en su garganta una fila de hormigas coquetas. Y como el cuerpo se descompone  rápido, algunos  gusanos, cucarachas y moscas acompañaron el festín oscuro y lúgubre. No diremos más al  respecto, sólo que una mosca, seguramente menos glotona, se acercó a dónde  estaba el pequeño y curiosa  y menos hábil se poso en el vaso aletargada, lenta, y Aillapichon ni tonto ni perezoso dio vuelta el vaso y la encerró. Al principio pensó que estaba muerta o moribunda, una mosca sana y en la  vitalidad de su corta vida habría saltado y  golpeado contra el vidrio buscando una salida, pero esta se demoro en  batir sus alas y en juguetear como una tejedora con sus patas delanteras. Aillapichon cerró un ojo para  precisar su visión. Se acercó al vaso y observo que  esta era una mosca española, pero cómo se preguntó, pueden existir moscas del bando contrario, pues siempre pensó que las moscas eran el espíritu bueno o malo, aun no lo sabia, de un antepasado. Pero esta era española. O se  creía española o Aillapichon la imagino española, con casco, espada, arcabuz, y una cruz que formaba con sus patas delanteras, haciendo rogativas, pidiendo, quizás, clemencias al cielo, que era la parte posterior del vaso. Luego se dio cuenta que la mosca, paradojas de la vida, al ser española estaba comiéndose al gobernador o ex gobernador español y que tal vez, ella misma era la gobernadora española de las moscas, que  aprovechando las sin razones de la vida y  de la humanidad en un acto de traición y rebeldía comía a su líder y hermano. Así eran todos los huincas,  asesinos y carroñeros de si mismos. Pero  tal vez todos los seres humanos lo sean de alguna forma, claro que de formas menos bestiales. Y como mi camino es acabar con el enemigo, decidió,  agitar fuerte el vaso, cuidadosamente darlo vuelta  y por fin aplastar con sus pies descalzos a la mosca. Así la sangre no dejara nunca de gritar, incluso la de las moscas muertas,  tema de larga duración pero  que se cuenta hoy con otras estructuras asesinas, espráis,  venenos, matamoscas (que objeto más llamativo se llama para lo que se usa aunque a veces se use para otras cosas) y también sopas, pues  según la canción de cachureos  Mi hipótesis  es que Aillapichon  diez años más tarde  beberá sangre de cordero u oveja en el vaso. Estando medio mareado y muy entretenido en los placeres de la chicha, observo que una mosca se posaba en el vértice,  en el lugar dónde el posaba suavemente sus labios enrojecidos. Enfurecido, con la posibilidad que sus sentidos y  motricidad le pudieron dar,  se agacho lentamente, dio vuelta el vaso, aunque la mosca más rápida salió volando antes de ser cubierta por la chicha que se derramo en el suelo. Cuentan que de ahí viene también el antiguo rito de convidar  parte de las comidas y licores a la tierra. Aunque esa ya es otra historia. Y  ésta seguramente no lo es.  Cuando  termine no hubo aplausos.  Hecho  propio de las exposiciones que sólo son estudios exploratorios. Las fotos del   seminario se publicaron  una semana después  y las  vi facebook. Todos muy intelectuales. La verdad dudo que tenga algún  sentido. Aunque queda todavía por contar que aprendí con mi abuelita un día de verano que se cocían habas.

domingo, 14 de agosto de 2011

La Huida

Hay personas que de tanto huir al final terminan donde comenzaron. ¿ De verdad se puede huir de uno mismo? ¿ Existe algún lugar en el que los fantasmas del pasado no acosen?.....No lo sé. Alguien me comentó una frase que me dejó hechizado...." a pesar de estar lejos, igual hay cosas que son complejas. No tengo con quien hablarlas...de hecho las omito incluso para mi misma".....Al final, creo que huimos quizá para encontrarnos a nosotros mismos, a cambiar de escenario, quizá la fantasía de recomenzar...de comenzar de nuevo ( como lo dijo alguna vez el ultimo John Lennon).

Sin embargo, la huida al parecer no da respuestas. La huida carece de dimension ontologica, no tiene sentido...al final es reproducir lo previo con otro escenario...porque al final seguimos siendo nosotros mismos.....con nuestras inseguridades y fortalezas. La reflexion es abierta, no creo estar en posicion de plantear algo...solo el llegar a hablar consigo mismo, pensar en uno mismo.....solo ahí la huida tendrá sentido cabal

Niños

Al final, los unicos seres humanos que merecen mi consideracion total son los niños. Solo se quejan cuando algo les duele realmente, señalan claramente que es lo que quieren sin recurrir a mentiras o eufemismos, son honestos cuando algo no les gusta o les agrada, y sus necesidades y ambiciones son relativamente simples.

Viendo una pelicula, Wings of Dessire, decía que los niños hacen las preguntas realmente relevantes....¿ Por qué soy yo yo y no soy él? ¿ Por qué estoy aca y no estoy en otro lugar, siendo yo tan parecido a el? ¿ Qué es eso que viene ahora, y por qué a mí y no a el?

Al final , lo relevante parece volver a la simplicidad.....a lo primigenio....al principio