martes, 9 de agosto de 2011

Sincronizados

Una tarde de lluvia, con el regalo que envolví apresuradamente en mis manos, observo la fauna presente en la micro que tomé para llegar a casa. Como de costumbre, hay de todo. Padres con hijos que observan desolados la lluvia que cae inmisericorde sobre el pavimento, señalando que será esta un domingo invernal y frío, poco apto para los juegos infantiles al aire libre, parejas que seguramente aprovechan el único momento de la semana que tienen en común para salir a algún lugar para divertirse, solitarios que a lo mejor no tenían nada que hacer en sus casas...etc.  


Sin embargo, poderosamente me llama la atención una pareja que va sentada junta, y que en ningún momento vi conversar. Sin embargo, aparecían asombrosamente coordinados entre si. No hablo de lenguaje corporal o esas cosas que me huelen a invento de quien sabe que analista de la conducta humana, sino simple y llanamente de los movimientos mas visibles de cada uno de ellos. Movian la cabeza al ritmo de la musica que compartian cada uno con un audifono, mascaban chicle al mismo tiempo y movian los dedos de la misma manera.  En ese momento me parecio gracioso, simpatico, pero despues lo califique como perturbador..¿ será eso de lo que hablaban las escrituras cuando decia " llegaran a ser una sola carne"? 


Lo pense un buen rato......y no llegue a ninguna conclusion.....a lo mejor soy un pobre tonto que no comprende la relacion de pareja o ellos tenian una especie de sicopatia......quien sabe

viernes, 5 de agosto de 2011

Promesas a la Botella.




Y ando Aturdío
Con la cama pegada
Un torpe dormío
Mi señora me reta
Ya se pone pesada
Y le digo
¡Usted no me respeta!
Me trata como mendigo
¡Yo soy tu marido!
Me duele la cabeza
Y solo yo le pido
Que tenga la certeza
Que de mi vida la botella
La he exiliado
y solo para mi mujer bella
estaré animado.

José Mesina.

De la noche a la mesa, mesa a la copa, de la copa al suelo y del suelo a la noche.



De la chicha al vino.
De la mesa al suelo
Mi espalda de duelo
Mi bolsillo albino
Mi orgullo muerto
Mi sed abierta
La mesa puesta 
y el futuro incierto.

José Mesina.

Ronroneo felino hambriento por la mujer amada, a tres de la madrugada, en una oscuridad muy estrellada.



Que soy gran hombre
Y de hombre no me la creo
me domina el deseo
De saciar el hambre,
Pues cual animal
rujo y maúllo al mismo tiempo.
Desconozco arrepentimiento
pues mi espíritu carnal
me gira y me eleva
me baja y me sube
Y me baja el hambre
Y te quiero como Eva
Y te diré que un día te tuve
Que un día me hiciste hombre.

José Mesina....Ahora tengo internet.

3

Jamás nos alejamos lo suficiente del principio, del aroma breve y hambriento de las flores, de los cielos y las tierras que surgen un segundo después de Dios. Espero que me recuerdes y si lo que te cuento te dice algo, aunque sea muy pequeño, se que será para que perduremos sin prisa, felices.

jueves, 4 de agosto de 2011

M

No me gustan los hombres que tienen manos más pequeñas que las mías, ni que su rostro, su cabeza, sus facciones sean menores, como si yo fuera la doña cabezona, más aún pensado que me gusta usar el pelo suelto y coquetear con él, una leona en celo, tal cual. Y para peor, con una nariz de pelotón, como mazamorra, me imagino a un cerdo, no, no, más bien  una nariz  semejante a la de  un perro, húmeda, como moquillento. Además se comía sus mocos  cada vez que pegaba una pitiada  al cigarrillo. Te he dicho que soy sensible a los olores y más a los malos y el Pall  Mall pucha que es malo, si hubiese fumado un Viceroy, un Lucky Stryke, ya por último un Bellmont,  hubiese sido  distinto, mis manos hubieses quedado pasadas y pesadas a ese olor que no se  decir mejor que amarillento. Y aun así, a pesar de mis muecas de desagrado, mi tos fingida y mi petición de que no fumara tanto estando conmigo, decidió acompañarme al paradero, no le iba a decir que no. Soy, creo y juego a ser una dama, esas de novelas, no de esas de las novelas que lees ¿Henry Miller? aaah  me suena el apellido, quizás lo confundo con un jugador de fútbol. De repente, el muy... me  vuelve a tomar la mano, otra vez. No le basto las veces que  tuvimos que hacerlo en las piruetas de la salsa, has escuchado esa que dice: que le den candela, que le den castigo... ¿no? jajaja, ¿Qué paso?  Me dio un beso. Al principio suave, después supongo que era yo quien me lo tragaba o parecía como me lo estuviese tragando, no te dije que tengo  la cabeza más grande que él.

martes, 2 de agosto de 2011

Los consejos de C

Un vivo, que dice: sigo vivo  no deja  de ser llamativo, pues, por qué motivos alguien que goza de sus sentidos y del  tiempo necesitaría  reafirmarlo (Pregunto). C ríe, jijiji, como lo suele hacer, o sea, tal si fuera su risa gotitas de agua que caen en el techo mientras recién comienza a llover para terminar transformándose en un vaso que se rompe, sin solución o enmienda posible, es decir, con un estruendoso crash y un silencio de susto, de qué hago para evitar la vergüenza, si acaso el accidente ocurre en un lugar público, luego carraspea, y saca su ejercicio  riguroso, que beben, se iluminan... ya pa' qué tanto, me interrumpe, si da lo mismo, ésto de estudiar latín es como un amor y,  por ende,  sus desventajas son recubiertas  quizás por  ilusiones ¿Opticas? preguntó, si tontorrón, ¿Me dejas continuar? veo como se levanta su ceja, en realidad  yo estaba hablando me dice, continua, simulo dirigir el tránsito de sus palabras, soy el paco  haciendo el  avance, avance con esos guantes blancos gigantes ¿excesivos?, como decía, retoma ella el control: Alguien dice sólo eso porque está  a punto de morir o se salvo de morir sin excusas y explicaciones (jajaja pienso: como si la muerte  diera  explicaciones, jajajaja,  la muerte que imagina Saramago, si, ¿Si?, ¡Sí!) O  es  más bien ese alguien un personaje  semajante a un caracol que cree sacar sus cachitos al sol, pero no hay sol, y qué hay, sólo la canción  antigua de Mazapán... jaja.